Las Escrituras Griegas Cristianas, el Nuevo Testamento
“Hoy
se puede decir que en la historia de la literatura universal no hay libro mejor
investigado que el Nuevo Testamento.” Eso dijo Hans Küng en su libro “On
Being a Christian” (Sobre ser cristiano). Y tenía razón. Durante los pasados
300 años las Escrituras Griegas Cristianas han sido más que investigadas.
Ninguna otra literatura ha sido tan minuciosamente analizada.
¿Cuándo
se escribieron?
Toma
tiempo el desarrollo de mitos y leyendas. Por eso es importante la pregunta: ¿Cuándo
se escribieron estos libros? El historiador Michael Grant dice que se dio
comienzo a los escritos históricos de las Escrituras Griegas Cristianas
“treinta o cuarenta años después de la muerte de Jesús” 4.
Según el arqueólogo bíblico William Foxwell Albright, C. C. Torrey llegó a
la conclusión de que “todos los Evangelios se habían escrito antes del año
70 d. de J.C., y en ellos no había nada que no pudiera haberse escrito dentro
de veinte años desde la crucifixión”. La opinión del propio Albright era
que se habían terminado de escribir “a más tardar alrededor del año 80 d.
de J.C.”. Otros salen con cálculos ligeramente diferentes, pero la mayoría
concuerda en que el “Nuevo Testamento” terminó de escribirse para el fin
del primer siglo.
¿Qué
significa eso? Albright llega a esta conclusión: “Todo lo que podemos decir
es que un período de entre 20 y 50 años es demasiado corto para permitir
considerable corrupción del contenido esencial y hasta del fraseo específico
de los dichos de Jesús”. El profesor Gary Habermas añade: “Los Evangelios
están bastante cerca del período sobre el cual informan, mientras que por lo
general las historias antiguas describen sucesos que tuvieron lugar siglos
antes. Sin embargo, los historiadores modernos logran deducir los sucesos de
hasta esos períodos antiguos”.
En otras palabras, las partes históricas de las Escrituras Griegas Cristianas
merecen por lo menos tanto crédito como las historias seglares. Ciertamente no
hubo mucho tiempo para que se desarrollaran mitos y leyendas de aceptación
universal en las pocas décadas entre la escritura de lo sucedido en el
cristianismo primitivo y los sucesos mismos.
¿se
introdujeron mitos y leyendas después de haberse completado la escritura
original? Ya hemos visto que el texto de las Escrituras Griegas Cristianas está
en mejor condición que toda otra literatura antigua. Kurt y Barbara Aland,
doctos en el texto griego de la Biblia, alistan casi 5.000 manuscritos que han
sobrevivido desde la antigüedad hasta nuestro día, algunos desde el siglo II
E.C. El
testimonio general de toda esta prueba es que el texto es esencialmente exacto.
Además, hay muchas traducciones antiguas —la primera de alrededor del año
180 E.C.— que ayudan a comprobar la exactitud del texto.
Por
eso, viendo el asunto desde todo ángulo, podemos estar seguros de que en las
Escrituras Griegas Cristianas no se infiltraron leyendas ni mitos después que
los escritores originales terminaron su trabajo. El texto que tenemos es
esencialmente el mismo que prepararon los escritores originales, y su exactitud
está confirmada por el hecho de que los cristianos contemporáneos lo
aceptaron.
Las
pruebas arqueológicas
Los
descubrimientos arqueológicos también han ilustrado o confirmado lo que leemos
en las Escrituras Griegas. Por ejemplo, en 1961 se halló el nombre de Poncio
Pilato en una inscripción descubierta en las ruinas de un teatro romano en
Cesarea. Hasta el
momento de este descubrimiento solo había habido prueba limitada —aparte de
la Biblia misma— de la existencia de este gobernante romano.
En
el Evangelio de Lucas leemos que Juan el Bautizante empezó su ministerio
“cuando [...] Lisanias era gobernante de distrito de Abilene”. (Lucas 3:1.)
Algunos dudaban de esa declaración porque Josefo mencionaba a un Lisanias que
había gobernado en Abilene y había muerto en 34 a.E.C., mucho tiempo antes del
nacimiento de Juan. Sin embargo, unos arqueólogos han descubierto en Abilene
una inscripción que menciona a otro Lisanias que fue tetrarca (gobernante de
distrito) durante el reinado de Tiberio, quien era el césar de Roma cuando Juan
empezó su ministerio. Bien pudiera ser este el Lisanias a quien se refirió
Lucas.
En
Hechos leemos que Pablo y Bernabé fueron enviados a efectuar obra misional en
Chipre y allí conocieron a un procónsul llamado Sergio Paulo, “varón
inteligente”. (Hechos 13:7.) A mediados del siglo XIX, en unas excavaciones en
Chipre se descubrió una inscripción de 55 E.C. que menciona a este mismo
hombre. De esto el arqueólogo G. Ernest Wright dice: “Es la única referencia
que tenemos a este procónsul fuera de la Biblia, y es interesante que Lucas nos
dé correctamente su nombre y título”.
Cuando Pablo estuvo en Atenas dijo que había observado un altar con la dedicación:
“A un Dios Desconocido”. (Hechos 17:23.) En partes del territorio del
Imperio Romano se han descubierto altares dedicados en latín a dioses anónimos.
Se halló uno en Pérgamo, con la inscripción escrita en griego, como habría
sucedido en Atenas.
22 Después, estando Pablo en Éfeso, se enfrentó a la violenta oposición de unos plateros, cuyos ingresos provenían de hacer templetes e imágenes de la diosa Ártemis. Se llamaba a Éfeso “la guardiana del templo de la gran Ártemis”. (Hechos 19:35.) En conformidad con esto, varias figurillas de Ártemis hechas de arcilla y mármol se han descubierto en el lugar donde estaba la antigua Éfeso. Durante el siglo pasado se desenterraron los restos de un templo enorme.
Como Vemos podemos confiar en los escritos del Nuevo testamento y hacerlos parte de nuestra lectura diaria de las escrituras recordando que toda escritura es inspirada de Dios y Provechosa porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados fue escrito para nuestra instrucción, para que por medio de lo que leemos tengamos esperanza.(2 Timoteo 3: 16; Romanos 15: 4).
* Datos Tomados del Libro "La Biblia, palabra de Dios o palabra del hombre", Publicado por la Sociedad Watchtower Bible and Tract Society of Pennsylvania.